LOS VECINOS MOLESTOS
Los vecinos de departamentos tienen tantos despelotes, que si filmaran <> en nuestra ciudad, no haría falta el fuego.
EL AUMENTO DE la población en las ciudades trae un crecimiento hacia arriba de las construcciones -las torres de departamentos-, algo que soluciona el problema habitacional pero crea otro, quizás más grave que el primero: la mayor cercanía de los vecinos molestos.
¿Quién no pensó alguna vez en mudarse debido a vecinos insoportables? Están los que trabajan y golpean a horas insólitas o los que viven peleándose tan fuerte y tan soezmente que tapan los insultos del show que uno está viendo por televisión. Sin hablar de las molestias que causa el desfile de desconocidos por esos departamentos que se alquilaron para enseñar inglés o computación y tienen como nombre <>, por ejemplo.
Entre los que entorpecen el funcionamiento de una casa de departamentos están los vecinos que no son molestos pero tienen animales, bichos que no entienden de sociabilidad y buenas costumbres. Y en este rubro incluimos a los que tienen gatos. O sea, los departamentos transformados en saunas. Otros tipos de vecinos molestos son los que se insultan de ventana a ventana. Y encima están los que ponen el equipo de audio a todo volumen para no escucharlos. En realidad, es una forma de escuchar puteadas con música de fondo. Están los vecinos liberales que se dedican a realizar orgías ruidosas, con mujeres desnudas, champán y morfi a rolete. Y eso no sería nada: lo peor es que cuando nos vamos a quejar, ni siquiera nos invitan a pasar un ratito. Están los tipos que se ponen a laburar a cualquier hora, haciendo un ruido infernal; estos tipos son desocupados que despuntan el vicio del yugo enderezando clavos o matando hormigas. Están los que viven en el piso superior al nuestro y hacen todo tipo de ruidos a la hora de acostarse -estornudos, eructos, carrasperas-, y no nos dejan dormir. Pero la noche que no los hacen, igual no dormimos esperando el momento en que los van a hacer. Pero éstos no son los únicos en desvelarnos; los que mas ruidos hacen a la noche son los recién casados. Sobre todo cuando se acuestan sin intenciones de dormir. No es que censure que hagan el amor; lo que está muy mal es que lo hagan sobre un élastico de tan mala calidad.
Son tantos los bolonquis que se arman en los departamentos que no podemos negar nuestro pasado de inmigrantes: los modernos departamentos son los viejos conventillos. Si hay algo que los diferencia es que ahora tienen ascensores y portero eléctrico.
Frente a esta cantidad de casos de vecinos molestos, no cabe otra solución que mudarse, porque es la mejor forma de desembarazarnos para siempre de la gente insoportable. O también, que nuestros vecinos se libren de nosotros. Porque hay casos en que el vecino molesto es uno mismo.
Juan César Parissi

